¿SALTAS O TE CUECES?
La semana pasada, me recordaron una historia sobre un experimento y una rana. En el supuesto caso (que no probaré) de que cogiéramos una rana y la pusiéramos en un recipiente con agua, y éste en el fuego, la temperatura del agua iría subiendo poco a poco, la rana adaptándose a esta pequeña subida de temperatura cada vez más incómoda pero soportable y finalmente, moriría cocida. Si a esta misma rana, antes del experimento anterior, la cogemos y la lanzamos dentro de un recipiente de agua ya hirviendo, saltaría de inmediato debido al brusco cambio de temperatura, salvando así la vida. ¿Qué tiene que ver esto con nosotros? Mucho. Las personas somos como la rana, nos vamos adaptando a la infelicidad en pequeñas dosis, al dolor, al sufrimiento, y lo que es peor, llegamos a creer o a convertirlo en nuestra vida, en nuestra normalidad, llegando a veces a verdaderos límites de “cocción”. ¿Qué necesitamos para saltar de la “olla” en la que estamos y que no nos permite ser quie...