NO QUERERSE, DUELE: LA AUTOESTIMA



Hace unos días, me vino a la mente la siguiente afirmación: “no quererse, duele”, no me la pude quitar de la cabeza en un buen rato. 
Una afirmación que para la mayoría es bastante evidente y más, en una época en la que el crecimiento personal y la autoestima son temas que están boga. Ahí estaba yo, con una frase “típica” que se me revelaba más clara que nunca y con muchos matices que me llevaron a querer desarrollar este artículo. 

Todos entendemos enseguida lo que queremos decir con tener buena autoestima: gustarse tanto físicamente, como en la forma de ser, tal como somos y dejando fuera los estereotipos. Tener una buena percepción evaluativa de nosotros mismos.

Para quererse hay que aceptarse, y eso significa que no solo amo lo que me gusta de mí, sino que también puedo identificar lo que no me gusta tanto y aún así, seguir queriéndome. Y una vez lo veo, eso que no me gusta de mi mismo, ¿es un acto de amor dejarlo tal como está? 
No es fácil ver las sombras de uno mismo, eso ya en sí es un acto de amor, sin buscar excusas, ni culpables, sin echar balones fuera, sin juicio. Nos hemos convertido en expertos de la excusa, de la auto-mentira y la auto-compasión.

Cuántas veces nos excusamos con que hay rasgos o características de mi persona que son heredados y qué voy a hacer yo si es así…, o fruto de una lamentable situación social, o la respuesta a ciertas situaciones injustas… y ¿dónde queda exactamente mi responsabilidad? 
Déjame decirte, que esa parte también eres tú, y si eres tú, es tuya ya sea heredada o en respuesta a lo que sea.

Cuando nos equivocamos, cuando la “cagamos”, nos sentimos culpables y nos recriminamos cosas, eso en el mejor de los casos. Hay quien se dice verdaderas barbaridades en su propio discurso interno y ¿cómo quieres quererte si te dices esas cosas? La culpa y el consecuente “machaque” mental al que nos sometemos, no es precisamente un acto de amor. No hay nada más paralizante y que haga tanto daño como la culpa. Esta herencia judeocristiana sobretodo, nos está haciendo mucho daño, uno tiene que responsabilizarse de lo que dice, de lo que hace, o de lo que calla y no hace. 
La culpa no es un acto de responsabilidad, todo lo contrario, es una acción victimista: si hay un culpable, hay una víctima, eso merma la autoestima y el poder personal de cualquiera y nos hace entrar en un bucle que nos paraliza y no nos deja ver más allá de eso.

Como en todo la autoestima se encuentra en el punto de equilibrio entre dos extremos, de un lado tendríamos el menosprecio, el sentimiento de inferioridad, la inseguridad. En el otro, la soberbia, el sentimiento de superioridad, el narcisismo. Está claro que el menosprecio y el sentimiento de inferioridad, no es positivo para nadie y nada tiene que ver con el sentimiento de aprecio a uno mismo, lo que parece ser que a veces no queda tan claro o algunas personas pueden llegar a confundir, es que el sentimiento de superioridad y el narcisismo, tampoco tienen nada que ver con el amor propio que profesa la autoestima. Así que cuando de alguien que se comporta de forma “engreída, prepotente”, decimos que se tiene mucha autoestima, nos estamos equivocando y mucho. Quererse a uno mismo nada tiene que ver con sentirse mejor que los demás, esto se vuelve a escapar del punto de equilibrio del que hablo, que tiene que ver con sentirse bien en la propia piel, sentirse valioso por uno mismo y por lo que se es, sin la necesidad de sentirse por encima de nadie, sino en el mismo nivel. Ni mejor ni peor, en igualdad de condiciones, sin la necesidad de entrar en la comparación, si me acepto tal como soy, ¿qué necesidad tengo entonces de compararme con nadie?

Hay un aspecto que algunos no asociamos a la autoestima por definición y que para mí es muy importante y del que ya he dicho algo antes: el diálogo interno. 
Cuando ejecutamos algo (una elección, una acción, una posición, un pensamiento) aún no siendo lo que consideramos lo “correcto”, entramos en una relación de tensión para con nosotros mismos, por ejemplo, si yo me propongo no volver a llamar o hablar a ese chico/a con el que no estoy bien, y me pongo en contacto con él o ella de cualquier forma, después me lo reprocho porque creo que me estoy equivocando, o que no es lo que “debería” hacer, porque “ya me vale”, “es que soy tonto/a”, etc. Hay una parte de mi, por pequeña que sea, que está deseando ese contacto y que por eso me empuja a hacerlo, y esa parte, también soy yo. Y si a esa parte, no la escucho, no la respeto, la tildo de tonta, me estoy “golpeando” a mi misma/o. ¿Qué quiero decir con esto? Que por mucho que a veces hagamos cosas que no nos gustan, incluso contrarias a lo que queremos hacer, ya sea por miedo, inseguridad, búsqueda de atención, lo que sea, esos miedos también están ahí porque son míos. 
Imagina a un TÚ pequeñito, arrinconado en alguna parte de tu ser, que aún no se siente fuerte o preparado para algo y que se protege o cree que te protege, y que también necesita atención, cariño y ser escuchado. Si no lo haces, le estás faltando al respeto a esa parte que también eres tú por poco que te guste o apetezca reconocer.

Para finalizar, también te diré que quererse, supone aprender a poner límites, saber hasta dónde dejo llegar a los demás de manera que no me lastime. Si me quiero de verdad, hay cosas que simplemente no voy a permitir, por respeto a mi mismo. Puedo elegir alejarme o no hacerlo y poner distancia emocional, lo que sea que me haga sentir bien conmigo y con lo que soy y poder separar lo que es de lo que soy.

La frase “amarás al prójimo como a ti mismo”, dejando a un lado la parte eclesiástica, es una decreto de la importancia y la necesidad de quererse bien. Tengo la creencia de que la autoestima, es un pilar fundamental en el desarrollo, la vida y el éxito de un individuo y de la sociedad en la que vivimos.

Mònica G.


Comentarios

  1. Mònica, sento les teves paraules i m'ajuden a posar ordre. Reconec la autoestima polaritzada en negatiu i he viscut per part d'altres la polaritzada en positiu, o sigui passada de voltes, el porque yo lo valgo, i m'agrada el teu plantejament, té sentit. I sí, de les dues parts hi ha una responsabilital, que treien culpes de sobre cadascú farà allò que sap fer millor. Vaig saber fa un temps que la RESPONS-ABILITAT es com el seu nom indica donar resposta segons les teves habilitats. Així tant si vas de mancança com si vas de sobraT, en realitat si cadascú posa en marxa les seves habilitats en definitiva es una manera de mostrar-se com un és i fins on sap. Ala, a jugar a que sabem fer..Una abraçada Mònica, gràcies per compartir-te.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Moltes gràcies Bea per el teu comentari i per la teva aportació de la RESPONS-ABILITAT, també penso que cadasqú dona resposta a les seves situacions de vida en funció dels seus recursos personals, que en moltes ocasions, son més dels que pensem. Quan decidim possar en marxa aquestes habilitats, de sobte apareixen altres que ni pensavem que teniem, oi? Fantàstic!!
      Moltes gràcies bonica! una abraçada!

      Eliminar
  2. Molt bó el teu article Mònica, m'agradat moltíssim. Una forta abraçada.

    ResponderEliminar
  3. Aixó, és la força de l'AMOR. Molt bon treball.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

LA CABRA... ¿TIRA AL MONTE?

AMA-BILIDAD

¿SALTAS O TE CUECES?