CONSEJOS GRATIS??...
Estamos muy acostumbrados a escuchar y dar consejos a los demás para casi
todo y lo que es aún más importante, sin que nos los pidan.
Damos por hecho que nosotros sabemos lo que es mejor para los demás, para
las personas que queremos y nos importan, creyendo que estamos prestando una
ayuda incalculable y beneficiosa a la persona a la que aconsejamos.
¿Cuántas veces has cambiado de opinión o has visto un sueño frustrado por
la opinión o consejos de los demás? ¿Sigues pensando que son siempre
beneficiosos?
Es posible (más que posible) que en muchas ocasiones nos equivoquemos. Por
supuesto, también habrás oído ese “maravilloso”: “lo sabía, ya te lo había
dicho…” ¿No es más importante equivocarte por ti mismo y aprender de la
situación, que vivir la vida que los demás te aconsejan que vivas?
Cuando damos un consejo, no sólo estamos intentando ayudar a alguien a no
equivocarse y a estar bien. También estamos impidiendo que escoja por sí mismo
qué es lo que quiere, como lo quiere y cuándo lo quiere. Le estamos impidiendo
elegir libremente su opción y perder capacidad de decisión y auto-gestión.
No estoy diciendo que sea malo siempre dar un consejo u opinión acerca de
algo. Si alguien nos lo pide, porque confía en nosotros y está en una situación
de indecisión y confusión, es lo que se “espera” que hagamos y nosotros
fielmente cumplimos nuestro “propósito” de buenos amigos, padres, hermanos… Aún
así, que te parecería si la persona a la que le pides consejo, primero te
preguntara: “¿a ti que te parece? o, ¿a ti que te gustaría?”, o lo que sea
según lo que estemos hablando. Y en todo caso, después, si la persona insiste
en que valora nuestro punto de vista, dárselo aunque no de cualquier manera.
¿A qué me refiero con “de cualquier” manera? Bien, los consejos que
empiezan con “si yo fuera tu…” para mí no son válidos, ya que “si yo fuera tú”,
probablemente haría lo que tú vas o ibas a hacer, ya que soy tú y pensaría,
sentiría y hablaría como tú hablas. Pero como no soy tú, puedo decirte que “yo,
desde mi punto de vista y tal como soy…” permitiendo así que la persona siga
manteniendo su identidad, que siga siendo quien es y siga tomando sus
decisiones por ella misma sin que nadie piense por ella.
Y qué decir de los que empiezan por “lo que tienes que hacer es…”, aquí ya
no hay ni tan siquiera opción. Aquí estamos diciendo, esto es lo correcto y la
única opción válida para ti si quieres salir airoso de esta situación. ¿Cómo se
puede sentir la persona que recibe el consejo si no piensa lo mismo que
nosotros?
Qué nos hace pensar que nuestra opinión, que tiene que ver con nuestra
realidad, es válida para la realidad de otra persona. Lo que es válido y está
bien para mí, no necesariamente tiene que estarlo para todo el mundo.
Esta es mi opinión, y por lo tanto, puede ser válida sólo para mí. Feliz
día.
Mònica.

Totalmente de acuerdo Mónica. No estamos en la piel, más que de nosotros mismos, y aunque es a veces difícil permanecer como espectador, de algo que no quisiéramos que experimentaran, sobre todo personas cercanas, todos, al igual que nosotros mismos tenemos derecho a probar y equivocarnos, ...o no.
ResponderEliminarExacto MCarmen C.A, cada uno tenemos nuestro recorrido que nos pertenece y del que somos responsables, equivocarnos forma parte de él, y mejor hacerlo de acuerdo a lo que yo pienso y siento que a lo que piensan los demás.
Eliminar