CREENCIAS Y LIMITACIONES
La PNL (programación neurolingüística) trabaja con varios principios, y algunos de ellos nos ayudan a entender qué ocurre con los limites y las limitaciones. Voy a señalar dos importantes, para seguir adelante con este tema:
- El mapa no es el territorio: mi realidad, no es la realidad. Cada uno de nosotros ve la realidad desde su propio filtro, desde las gafas que lleva puestas.
- No es la realidad la que nos limita, sino, nuestra perspectiva sobre ella (nuevamente, las gafas que llevamos puestas).
Mientras pensemos que nuestra realidad, es la realidad universal, que todo el mundo lo ve o debe ver así, no saldremos de esa espiral de limitación, frustración y/o bloqueo.
Todo lo que pensamos que es una certeza en nuestra vida o sobre el significado de algo, es una CREENCIA. Una afirmación personal o compartida, que consideramos verdadera.
Nuestro sistema de creencias se empieza a formar incluso antes de nacer. Tenemos creencias transmitidas de padres a hijos generación tras generación, totalmente inconscientes. Esto, apoyado con la educación que recibimos los primeros años de vida, conforma nuestro sistema de creencias más antiguo, más inconsciente y más difícil de cambiar. A éstas, les sumaremos las que iremos adoptando por las experiencias de vida y de supervivencia de cada uno, especialmente en la primera etapa (infancia-adolescencia) y que nos encargaremos de ir reafirmando el resto de nuestra vida, con nuestros actos y sus resultados, si en algún momento, no tomamos consciencia y rompemos esta cadena de “PROFECÍAS AUTO-CUMPLIDAS”.
Las creencias pueden ser POTENCIADORAS “puedo lograr lo que me propongo” o LIMITANTES “no te puedes hacer rico sin pisar a los demás”.
Nuestro sistema de creencias, nos apoya la percepción que tenemos de nuestro modelo del mundo, con lo que apoya, afirma y atrae eso en lo que se sustenta para poder seguir reafirmándose.
La mayoría de las creencias son subconscientes, y nos afectan a la percepción que tenemos de nosotros, de los demás, de las cosas que nos ocurren y de las situaciones que nos rodean.
Las creencias son uno de los pilares que nos llevan a la acción y a la obtención de resultados. No es tarea fácil cambiar algunas de las creencias que tenemos, sobretodo las que están “alojadas” a un nivel más profundo, de las que a veces no tenemos ni conciencia. Por eso, es tan importante el trabajo de autoconocimiento y de crecimiento personal.
La repetición, es fundamental en el cambio. Leer o ver conferencias por ejemplo, es una actividad que nos puede ayudar. Si leemos un solo libro, no (a no ser que nos genere un impacto suficientemente fuerte que tambalee nuestros cimientos sobre lo que creemos), ahora, leer sobre lo mismo muchas veces, puede ayudarnos a cambiar o cuestionarnos nuestras propias creencias. ¿Porqué muchas veces?
Cuando aprendes un nuevo idioma, es a través de la práctica, la constancia y la repetición que logras asimilarlo. Si ves una palabra nueva por primera vez, y no la vuelves a ver, ¿cuánto tiempo tardarás en olvidarla?
Toivottavasti (significa esperanza en finlandés), si no la memorizas, la repites, la vas escribiendo, si no la utilizas y la pones en práctica, la acabarás olvidando en un momento u otro. Con las creencias que son nuevas para nosotros, ocurre lo mismo.
Pocas veces algo nos produce el suficiente impacto como para cambiar una creencia subconsciente. Es fácil, que lo pasemos por alto, que lo olvidemos al poco tiempo o que lo boicoteemos con otras creencias del tipo “yo no puedo”, “a mi no me funciona”, “eso es una tontería”, etc. Pensamientos, que nos harán descartar lo que sea, y que no son más que, estrategias de nuestras “viejas” creencias y de las “gafas” que utilizamos para ver nuestra realidad y que mantienen activas en nosotros esas “certezas” con las que vemos el mundo, con la intención positiva de ayudarnos y protegernos, aunque ya no sean necesarias ni útiles para nosotros.
Para poder decir que hemos cambiado una antigua creencia limitante, por una nueva creencia que nos ayuda a mejorar nuestra vida, hemos de integrarla en todo nuestro ser, tiene que pasar a formar parte de nosotros a todos los niveles. Y sabremos que la hemos integrado, porque estaremos obteniendo los resultados a razón de eso que creemos, sino, no “sabremos” eso que pensamos saber, únicamente lo conoceremos, nos sonará o lo habremos leído en algún momento.
¿Recuerdas cómo se escribe esperanza en finlandés? ¡Y tan solo hace unas líneas que lo has leído!, pues imagínate lo que ocurre con tus creencias más profundas.
Que no sea tarea fácil, no quiere decir que no se pueda lograr, que de hecho, sí se puede. Lo que pretendo con esto es intentar ayudar a esas personas, que han intentado cambiar antiguas creencias por otras más útiles, y que tras varios intentos, si no obtienen los resultados que quieren, desfallecen, dejan paso a su “ego” y a todo su “ejército” de creencias limitantes que cuestionan y desvalorizan esa nueva creencia por miedo a lo nuevo, a lo desconocido.
La constancia, el trabajo personal y el autoconocimiento, son algunas de las herramientas que nos van a ayudar a cambiar nuestras creencias.
Este es el verdadero “Secreto”, vivir en coherencia con lo que creo, pienso, siento y hago en cualquier situación en mi vida. Lo que tardes en lograr los resultados que quieres, va a depender de esta coherencia, de tus acciones y en definitiva, de tus creencias.
Mònica.

Muchas gracias Mónica, por esta reflexión tan llena de sentido común, y que promueve la constancia y la paciencia para la consecución de ese mayor autoconocimiento, y comprensión de los demás por añadidura.
ResponderEliminarMuchas gracias por tus comentarios MCarmen, siempre tan valiosos. Un abrazo!
EliminarTotalmente de acuerdo !
ResponderEliminarGracias Toni por leerlo y por el comentario! Un saludo!
Eliminar