¿ESTÁS DE TU PARTE?

La mayoría somos mejores amigos de los demás que de nosotros mismos. Con nosotros somos más duros y críticos.

Seguro que has oído muchas veces cosas como: “somos nuestro peor enemigo” o “todos tenemos un juez interno bastante duro” y en cambio, la mayoría, nos consideramos buenos amigos y así lo hacemos saber con frases como “soy buen amigo de mis amigos”.
Está claro que nos consideramos buenos amigos de los demás pero de nosotros ¿somos buenos amigos?

Leemos, andamos haciendo terapias y probamos diferentes cosas con la finalidad de sentirnos bien con quienes somos y de mejorar nuestras vidas, de estar bien con nuestras parejas, con nuestros hijos, en nuestros trabajos y con nuestro entorno, y para conseguir todo esto, nos hablamos fatal, nos criticamos y muy duramente a veces. ¿Te imaginas que tu discurso interno es de ánimo cuándo te equivocas, que te hablas de forma amable cuanto estás en un mal momento o que cuando te enfadas contigo mismo intentas solucionarlo y darte una tregua lo antes posible? ¿Crees que esto te iba a ayudar a sentirte mejor? Apuesto a que sí.

¿Entiendes para qué te pregunto si estás de tu parte?, para tomar conciencia de cómo me hablo, de cómo me apoyo en momentos difíciles o, de si tan siguiera, estoy en algunos de esos momentos. Lo maravilloso de todo esto es que si hasta ahora no has sido un buen auto-amigo, siempre puedes darte otra oportunidad para empezar a serlo.

¿Y cómo hago para hacerme mi amigo? Te voy a proponer un sistema de 4 pasos que espero pueda serte útil:

1- Lo primero y más importante es ser consciente. 
Para esto necesitamos estar atentos a nuestro ruido mental. Vamos a decir que sintonizamos demasiado a menudo con “Radio Cañera” y la dejamos en modo automático. Tenemos que darnos cuenta de lo que nos decimos y cómo nos lo decimos.

2- No emitir juicios a lo que sea que nos digamos. 
Si estoy atento y me doy cuenta de que mi emisora de “Radio Cañera” me está poniendo “a caldo” y lo que hago es sentirme peor y decirme cosas como: “ves? Otra vez, yo no puedo, no me sale…” esto me vuelve a poner allí de dónde quiero salir. Sólo sé consciente y acepta, sin juicio.

3- Ahora que has aceptado, páralo. 
Céntrate en la respiración, únicamente en respirar. Haz 5 respiraciones completas sin  perder la atención. A esto le llamo respiración de atención plena y consiste  en estar sólo pendiente de cómo entra y sale el aire de tu cuerpo sin forzarlo, estando presente y consciente de ti.

4- Ahora háblate bien.
Después de estas respiraciones dedícate un pensamiento amigable, de ánimo y vuelve a centrarte en la respiración (sin forzarla). Haz al menos otras 5 respiraciones completas con atención plena. Siente esa nueva forma de hablarte y deja que repose un poquito en ti, es posible que incluso te sonrías. Dale espacio a cómo te sientes cuando te piensas bien.

Con la repetición cada vez será más sencillo y te saldrá de manera más automática. Tu forma de verte irá mejorando, cada vez estarás más de tu parte y podrás quitar “Radio Cañera” para sintonizar con “Estoy conmigo”.

Nadie nos enseña a ser nuestros mejores amigos. Si estás de tu parte, vas a tener a un amigo incondicional cada vez que te caigas, que dudes, que te equivoques y te va a ayudar a ser más proactivo en las situaciones difíciles de tu vida y a mejorar la confianza y la autoestima. Y si te sientes bien con quién eres vas a ser también mejor con los demás, es una cadena.

Ponte de tu parte, abrázate y agradece tenerte cerca, eres la persona con quién compartirás el resto de tu vida.

Mònica G

Comentarios

Entradas populares de este blog

LA CABRA... ¿TIRA AL MONTE?

AMA-BILIDAD

¿SALTAS O TE CUECES?