COMPRADORES DE CREENCIAS



Vivimos en una sociedad de consumo en la que compramos y vendemos de todo, diría que hasta sueños. No es de extrañar que también seamos compradores de creencias.

Una creencia es un estado de la mente en el que un individuo supone verdadero el conocimiento o la experiencia que tiene acerca de un suceso o cosa. La clave está en que el individuo supone, porque no se tiene la certeza.

Todos tenemos creencias, algunas nos ayudan y nos impulsan a conseguir logros y a sentirnos bien y otras nos limitan y nos impiden llegar a donde queremos. Es interesante revisarlas y cuestionarlas de vez en cuando porque todo cambia continuamente y lo que un día me pudo resultar útil creer, hoy puede no serlo. La capacidad para observar y detectar creencias limitantes y poder transformarlas, es una de las claves del éxito y la felicidad. Las etiquetas que nos definen, por ejemplo, son creencias que hemos comprado sobre nosotros mismos, la mayoría a muy temprana edad y que nos invitan a ser siempre igual. Y siempre es mucho tiempo.

Richard Bandler dijo: “tus creencias no están hechas de realidades. Es tu realidad la que está hecha de creencias”. Por eso, si quieres cambiar tu realidad, tienes que pasar por la casilla de creencias inevitablemente: “¿a qué me estoy aferrando que no me ayuda a avanzar?”.
Vamos a echar un vistazo a cómo y dónde compramos habitualmente algunas de nuestras creencias:

Compramos algunas por experiencia propia: vivo una o varias situaciones de una misma manera y llego a una conclusión cierta y válida, que viviré como una realidad y que a su vez me atraerá más realidades similares. Por ejemplo, si he tenido malas experiencias con mis parejas puedo creer que “las mujeres son retorcidas” o  “los hombres son inmaduros”… ¿Todos/as? ¿En todo el planeta? ¿Siempre?

Compramos porque lo ha dicho ALGUIEN, siendo ALGUIEN una persona que creemos a pie juntillas por admiración o porque lo consideramos un experto en la materia. De niños nos creemos lo que nuestros padres nos dicen y que para ellos es cierto (de ahí que muchas sean compradas en la infancia y reforzadas durante la edad adulta). Si eres de los que tu mamá te decía que “si vas descalzo te resfrías”, ¿qué pasa cuándo vas descalzo? ¿No será que te resfrías? Si el solo hecho de ir descalzo resfriara, ¿no debería el 100% de la población mundial resfriarse al ir descalzo?

Compra mediática o colectiva. Lo dicen los medios o colectivos con un status al que damos credibilidad como médicos, científicos, farmacéuticas, periódicos, gobierno, etc. Siempre he creído que un día tiene 24 horas porque así me lo han dicho y lo he estudiado de pequeña y parece que esas son las horas de un “día solar medio” porque según los astrónomos un “día solar verdadero” puede llegar a tener 24h y 4 minutos, ¿lo sabías?

Compra por similitud con mi percepción de la realidad. Si yo percibo el mundo como un lugar peligroso, creeré y prestaré atención a todas las noticias y opiniones que así lo defiendan y que apoyen y reafirmen mi visión, fortaleciendo así mi propia creencia. En eso que te enfocas es lo que ves.

Todos sin excepción estamos repletitos de creencias, necesitamos creer, no es posible no hacerlo y la cuestión es: las creencias que he comprado ¿hasta dónde me llevarán y dónde me ponen el límite? Igual, si guardamos el ticket de compra, nos compensa devolver algunas ;)

Hay personas que dicen que estamos hechos de sueños y yo pienso que estamos hechos de creencias y que con ellas nos damos permiso para soñar en color o en blanco y negro, a lo grande o en pequeñito, mucho o poco, en uno o varios idiomas… ¿sabes cómo sueñas con las tuyas?

Mònica

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