AMA-BILIDAD
¿Te has preguntado alguna vez porqué cuando alguien es amable te sientes bien? ¿Y porqué cuando lo somos con los demás también nos sentimos bien? ¿Te has fijado que es muy difícil ser amable y no sonreír?
Un día me di cuenta de que al dividir la palabra tanto en castellano (AMAbilidad) como en catalán (AMAbilitat), me quedaba la raíz AMA. Y que ser ama-ble, más allá del concepto de ser educado, cordial y agradable, puede significar también ser digno de amor. Bonita coincidencia en una palabra, ¿verdad?
Es posible que cuando alguien es amable con nosotros, lo que sentimos sea una especie de reconocimiento a nuestro Ser, como si ese acto de amabilidad llevara un archivo adjunto que dijera: “te valoro por el simple hecho de Ser”, me da igual lo que hayas hecho hasta hoy, o que nos hayamos enfadado, o no conocerte, eres valioso. Hay algo más profundo que la educación y el afecto en ser amable. Ser Ama-ble podría ser recibido inconscientemente como un acto de amor y por eso nos hace sentir bien. Dar y recibir amor es junto con respirar la esencia de la vida.
Entonces, si ser amable es algo relativamente sencillo y que nos da tanto, ¿cómo nos puede costar tanto serlo a veces? Pues por qué nos dejamos arrastrar por el mal humor, el cansancio, el estrés y vamos por el mundo como diría Victor Kuppers “como pollos sin cabeza”, con la mente a 200 mil revoluciones por segundo, en piloto automático y enfrascados en nuestros pensamientos y problemas. Vamos muy desconectados de nosotros mismos y nuestro corazón. Y tener el cuerpo físico en un sitio, el corazón en otro y los pensamientos en a saber dónde no facilita las cosas, ¿cómo vas a ser amable con esa persona que te ha golpeado sin querer al cruzar la esquina de la calle porque no te visto, si vas pensando en la discusión que has tenido por teléfono con el operador de la empresa de telefonía que no te ha aplicado el descuento que te prometió? Fácilmente harás un aspavientos acompañado de algún tipo de improperio a esa persona que se ha tropezado contigo, justamente, porque también iba enfrascada en sus pensamientos muy lejos de donde tenía su cuerpo físico en ese momento. ¿Ves lo que quiero decir?
Vivimos sin prestar atención al momento presente la mayor parte del tiempo. Si pusiéramos un poco de conciencia al acto de relacionarnos con alguien y atención al trato que damos y recibimos, no cabría otra opción que sonreír y ser amable. Sólo hay que querer serlo, no se necesita de nada especial, ningún tutorial, ninguna técnica que debamos practicar hasta la extenuación para saber manejarla… sólo requiere intención, ganas y presencia.
Se es amable con el corazón. Ahí es donde nace un acto de amabilidad sincero, de esos que nos llega de verdad, que nos traspasa y nos inunda de una sensación de bienestar y amor.
La amabilidad como todo lo que nace del amor, es un regalo para quien la da y quien la recibe y es contagiosa, un acto amable lleva a otro y así sucesivamente.
¿Te imaginas que todos fuéramos amables con los demás?¿Qué crees que cambiaría? Te invito si te apetece a comentarlo, estaré encantada de leerte.
Hoy quiero terminar esta reflexión deseándote un gran día y dándote las gracias por tomarte un tiempo para leerme. Recuerda ser amable también contigo.
Mònica


Todo sería más fácil acompañado de una sonrisa... Ser amable no implica un esfuerzo inconmensurable, es sencillo, agradable incluso, sólo debemos poner más los pies en la tierra y, como bien dices, ser conscientes del yo y del ahora.
ResponderEliminarMuchas gracias por tu comentario! Un abrazo.
EliminarEstoy de acuerdo con todo lo que expones en tu escrito.
ResponderEliminarEs verdad que si tienes en cuenta todos los ej
, emplos que as desscrito debería der fácil ser amable.
Y es cierto que todo funcionaria mejor si lo aplicaramos el nuestra vida cotidiana.
Pero creo que hay situaciones diferentes de las que as descrito, que hacen difícil ser siempre amable.
No quiero poner ejemplos para no crear polémica con ninguno de ellos.
Pero estoy de acuerdo que siendo( AMA-BILIDAD) todo
Funcionaría mucho mejor en todos los aspectos.
También te deseo un buen día y gracias por hacerme refkexionar.
Saludos.ñ
Muchísimas gracias por tu más que interesante aportación. Es cierto que el día a día, el entorno y en muchos casos las circunstancias nos ponen algo difícil ser amable a veces, verdad? Y ahí es dónde está el mayor aprendizaje, el intentar serlo cuando no está todo de cara y el perdonarme cuando no he podido serlo. Lo importante es querer serlo aunque no siempre pueda serlo por el motivo que sea, porque esto hará que lo sea en la mayoría de las ocasiones o que pueda reconducir una situación que no lo está siendo. Gracias de nuevo por añadir perspectiva a la reflexión. Un abrazo!
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