SI ACEPTO... ¿ME RESIGNO O ME CONFORMO?


Desde hace ya algún tiempo en conversaciones con amigos y conocidos, aparece la palabra aceptación y algunas dudas sobre hasta qué punto tiene que ver con la resignación, el no mover, el conformarse con las cosas tal  como vienen. Así que he decidido escribir sobre ello, tal y como yo lo entiendo.

Para mí, existe una diferencia importante y puede que en ocasiones difícil de ver, entre la aceptación, la resignación y el conformarse, que puede hacer que en ocasiones pensemos que son lo mismo, aunque no.

Resignarse, es conformarse con algo con desagrado, “no es lo que yo quiero pero me tengo que conformar… es lo que hay” (como si estuviera escrito de antemano o una fuerza mayor decidiera por nosotros lo que podemos o no conseguir). Cuando te resignas o conformas, dejas de luchar, te vuelves reactivo, dejas que las cosas pasen sin formar parte activa de ellas. El que se resigna, aparentemente a iniciado una acción que piensa que es difícil de conseguir y que acaba abandonando creyendo que “tiene” que ser así, auto convenciéndose de que no hay otra opción, con desagrado y posiblemente acompañado de emociones como la rabia, la frustración…

En el caso del que se conforma, “bueno… que le vamos a hacer…”, también hay una actitud reactiva detrás, para qué voy a esforzarme si luego las cosas son como son y me tengo que conformar. En el conformismo hay una actitud aún más pasiva que en la resignación a mi modo de verlo, no hay acción o es mínima en el que se conforma, espera a que las cosas sucedan. Es posible que no aparezcan con la misma intensidad emociones como la rabia, aunque sí puede ir acompañado de frustración, desamparo… en definitiva,  victimismo (soy víctima de lo que me depara la vida)

En cambio, la aceptación es una actitud proactiva. A diferencia de las anteriores, en la aceptación se marcan objetivos, se trabaja por lo que uno quiere y si no se consigue, se buscan otras vías u opciones, y en última instancia si no es posible conseguirlo exactamente como planeamos, también está bien. El recorrido, lo aprendido, el trabajo hacia lo que nos hemos enfocado está hecho, nos ha aportado cosas, hemos crecido en el camino y estamos preparados para cambiar o modificar nuestra meta u objetivo para que sea más acorde a lo que necesitamos o queremos en este momento.
El aceptar, no conlleva frustración, ni rabia, ni emociones tóxicas. Va acompañado de tranquilidad, conciencia, de saber que este no era el momento, o que no hemos planteado bien el objetivo, lo que no implica dejarlo de lado, sino reformularlo.

Para mí, resignarse o conformarse, no son sinónimos de aceptar. Si tuviera que buscarle algún sinónimo, probablemente, sería reconocer. El reconocimiento acompaña a la aceptación. Para aceptar hay que reconocer, ya sea una actitud, un valor, a una persona…
Reconocer es una palabra que me gusta mucho y que además es un palíndromo, se lee igual de derecha a izquierda que de izquierda a derecha. Para reconocer hay que “volver a mirar, volver a conocer, eso que ya habíamos conocido”, va acompañado de un ejercicio de apertura, de observación, valoración y afirmación: lo reconozco, te reconozco…
Así es como yo entiendo la aceptación.
Mònica G.

Comentarios

  1. Estoy de acuerdo contigo en la diferenciación de términos: resignarse, conformarse. Además de agradecerte tu agudeza en la observación de la palabra "recononer" y su profundo significado. Gracias.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

LA CABRA... ¿TIRA AL MONTE?

AMA-BILIDAD

¿SALTAS O TE CUECES?